Jamás renuncies a la música de tu corazón mujer, haz que suene tan dulce y detestable que odien tu armonía cuando te oigan. No pares de llenar de notas los lugares que visitas, y baila y canta una y otra vez para siempre. Debes pareces ligera y llena de gracia cuando seas rodeada de ruidos incompatibles a los tuyos, no apresures el paso, no desaparezcas, no te escondas, siempre mantente firme y distinguida pese a que no comprendan tu ritmo, pese a que nadie baile tu melodía... eres música mujer, y serás inmortal porque fuiste la mentora de tantos muertos vivos, porque ellos pensaron en ti y se hicieron eternos. ¡Vamos, camina! y prueba del pecado la divinidad de éste, ya que te hará compositora de nuevos matices vivientes y te renovarás. Pero si llegases a silenciar tu vida por un segundo de paz, olvidate de la felicidad de este mundo, porque serás la causa de su destrucción inmediata.
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la filosofía del camarín (Magritte)
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